Empiezo a pensar que es más importante ser oportuno cuando
se hace una buena acción por alguien que simplemente llevar a cabo la acción,
no importa si todas las intenciones que hay detrás de ella sean buenas.
Con el tiempo he comprendido, basada en mis experiencias,
que uno no puede tener buenas intenciones a medias; debe estar comprometido con
el fin mismo de las cosas; si se ha de hacer algo es casi necesario controlar
todos los factores para lograrlo sin depender de nadie más, aún si la persona
es el fin en sí mismo y parece depender de ella la consecución del acto. Lo cierto es que esto se agudiza aún más si es
una acción determinada por uno mismo; es decir, sin que se lo hayan pedido. (-Pues
para qué me ayudas si yo ni te lo pedí-, -Si yo ni quería-, -pues si yo estaba
bien como estaba-)
Ofrecer hacer algo por alguien puede ser el detonador de una
serie de malas experiencias si no se hace completamente bien o completamente
comprometido con la causa. Esto implica una serie de factores que deben estar
implícitos desde que surge la intención de pensar en los demás; así uno puede
evitar sentirse triste, ofendido, aislado o simplemente ignorado… en
cualquiera de los casos; tal vez funcione.
2.
Las acciones que pienses tienen que ser llevadas
a cabo en el lugar y momento específico. Puedes otorgar algo que traiga más
problemas para la persona aunque tu consideración principal sea la de facilitar
su vida. Por ejemplo, regalar tecnología a una persona que no está hecha para
lidiar con ella. En este caso habrá que
dedicar tiempo para enseñar a la persona a usarlo. También se me ocurre;
ordenar el lugar de una persona que tiene cierto orden en su desorden, después
no encontrará sus cosas.
3.
Si se consideran una serie de pasos para lograr
nuestro cometido tienen que llevarse a cabo de principio a fin, por la persona
que tiene la intención de hacer algo por la otra y no al revés. No podemos
esperar que la acción sea concluida por la persona (o personas) en cuestión;
puesto que no es algo que tuviese considerado desde un principio y difícilmente
lo hará; por ejemplo, regalar algo que tiene que recogerse en algún lugar o
pedirle que te acompañe a recogerlo, escogerlo, etc.
4.
Si te ofreces como voluntario para hacer algo
tienes que esforzarte por hacerlo mejor que si te lo hubiesen pedido, esto es
principalmente porque cuando algo salga mal; será tu culpa y sí recibirás algo
a cambio: el reclamo de haberte ofrecido a hacerlo. Aquí pienso en “recomendaciones
y consejos”.
5.
Todas
estas reglas son válidas únicamente si tienes la voluntad de hacer algo por
alguien sin su consideración. Es decir: SIN QUE TE LO HAYAN PEDIDO.

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