lunes, 28 de noviembre de 2011


Reflexión sobre el “miedo”


Cuando el hombre comienza en su conciencia colectiva a conceder la muerte de sus semejantes como un daño colateral de sus propios intereses, entonces ponemos en peligro la habitabilidad de las sociedades constituidas por valores culturales.  

En México, aproximadamente cincuenta mil personas han muerto en el transcurso de cinco años de gobierno del actual presidente, la vida de cincuenta mil  personas ha sido sólo un medio para los intereses y “caprichos” de unos cuantos. Ni siquiera me alcanzan las palabras para describir que cincuenta mil muertes no representan el sufrimiento de la población que observa día con día los crímenes que se cometen contra la población. Son niños, mujeres y hombres; violaciones, asesinatos, desapariciones o secuestro. Palabras a cuya repetición se adjudican dos conceptos, la indiferencia: pérdida de la capacidad de asombro y el miedo.  Desde mi punto de vista, el segundo es la causa del primero. Y es que México es un país cuya población vive atemorizada, perturbada del ánimo por el riesgo “real o imaginario” de perder la vida o la libertad en medio de una guerra que no le corresponde, que no aprueba; cuyos intereses le excluyen por completo y para la cual resulta más sencillo ignorar lo que sucede que hacer algo al respecto. Pues a quién ha de recurrir, a quién se ha de enfrentar… a un gobierno que le ha reprimido por tanto tiempo para enriquecerse ilícitamente, que temerle ya es parte del comportamiento cotidiano o al otro bando en esta guerra que representa los mismos intereses.

El 24 de noviembre, con poco más de veintitrés mil firmantes que decidieron hacer algo, se presentó una petición ante la Haya (Organismo internacional) para que los principales representantes de esta guerra fueran sometidos a juicio. Ayer, 28 de Noviembre, el gobierno reaccionó ante esta petición amenazando a los firmantes de acusarlos de difamación tomando acciones legales en su contra. Curiosamente, aunque se coloca en la petición a ambos bandos, el único que pretende atemorizar es el gobierno.