En realidad, mi voto lo he razonado bajo distintas
circunstancias, primero, se encuentra fundamentado en el privilegio del que he
gozado y que me ha permitido, a través del descubrimiento y obtención de
conocimiento adquirir un pensamiento crítico, acercarme a comprender de manera
compleja y no reduccionista, la realidad social. Me ha permitido a su vez,
dentro de este pensamiento crítico, profundizar en los discursos, es decir: en
el lenguaje. Porque creo que mi convicción agnóstica no se limita únicamente a
una creencia sino a un estilo de vida, trasciende hacia al ámbito político.
Creo que es una cuestión de superación continua que implica, a diferencia del
pensamiento simple, la incorporación de lo colectivo en la vida diaria; porque
me parece que la palabra “política” ha sido nombrada tantas veces y utilizada
vacuamente en los discursos de la ideología dominante que la población ha
olvidado su significado, su poder. Les recuerdo: Es la fuerza coercitiva de la
sociedad para que las decisiones que se tomen sean legitimadas. Es la fuerza
colectiva que implica alcanzar objetivos para su beneficio. Por eso, creo que
el cambio verdadero, se encuentra primeramente en la revolución de las
conciencias: en la conciencia política y en el pensamiento crítico.
A esto,
he de atribuir el valor de la Educación, del privilegio de haber formado mi
conciencia a través de la Universidad Nacional. Institución que me permite
luchar pensando en el bien común mediante el conocimiento y el análisis crítico.
Por esto, mi voto defiende en primer lugar a la educación. Porque debe dejar de
ser un privilegio; tiene que ser un derecho. Porque como yo, quiero que mis
hijos, y todos los niños y jóvenes tengan la oportunidad de pensar libremente y
actuar de la misma manera. No se trata de desidia, no se trata de encontrar al
chivo expiatorio entre nosotros: Se trata de demandar IGUALDAD DE OPORTUNIDADES.
Por
esto, no puedo pensar en votar por una derecha que le ha reducido el
presupuesto a la educación subiéndoselo a un ejército: A una guerra que ha
cobrado más de 60,000 vidas. Vidas como la de las manos que escriben estas
palabras. Un gobierno que ha apostado a derramar la sangre y no a la educación
de su pueblo. Y que entregó parte de la Secretaría de Educación Pública a Elba
Esther. Pero tampoco podría votar por quienes durante más de setenta años,
porque lo seguimos viviendo, oprimen a los estudiantes que en todo su derecho
de ejercer su fuerza política, de luchar por los valores que son aún
incorruptibles por el bien común, utilizan la fuerza para reprimir al pueblo
que les ha dado su riqueza y privilegios. Pero sí votaré por quien propone a un
gabinete fuerte que se compromete a rescatar los valores de la educación y la
cultura, porque Juan Ramón de la Fuente, Elena Poniatowska y Rene Drucker
forman parte de este equipo. Porque ha creado una institución de educación
superior pública dando más oportunidades a aquellos que se enfrentarán al
mundo, un mundo más difícil, un futuro de crisis que necesitará de nuevas mentalidades
para afrontarlo.
En
segundo lugar, votaré pensando en la diversidad, en quien me ha
demostrado respeto por los hombres y las mujeres de la misma manera, quién ha
reconocido que más allá de las clases sociales y colores de piel; todos somos
seres humanos, Mexicanos, que trabajamos y buscamos mejores condiciones de vida
para nosotros y nuestras familias: que merecemos las mismas oportunidades de
trabajar por lo que soñamos. El discurso de derecha ofende a las mujeres
condicionando su sexo como la herramienta de poder para dominar a los hombres;
no su inteligencia. En los hechos criminaliza a las mujeres por decidir sobre
su propio cuerpo (lo hemos visto en 6 estados donde gobierna) Y al mismo tiempo
promueve la valoración de la mujer como un objeto superior al hombre cuando
sabemos que eso resulta en una falacia porque no existe manera de hacerlos
competir; es la diversidad lo que enriquece nuestra construcción de cultura. Y
al mismo tiempo se refiere a la mujer trabajadora como la señora de la casa
olvidando la lucha de las mujeres por tener acceso a la educación y a un
trabajo remunerado, o simplemente al voto. Eso sí, el discurso se dirige a
ellas para concentrarlo.
Por
otro lado, se encuentra el discurso de quien ha ostentado el poder por más tiempo
en el país, donde su candidato se refiere, nuevamente, a la señora de la casa
como la mujer sumisa. En cuyo mandato murieron y desaparecieron el mayor número
de mujeres del país, donde sus policías violaron a 26 mujeres en Atenco y cuyas
propuestas no incluyen a las mujeres. Sin olvidar la figura mediática que ha
representado su esposa; reivindicando a la mujer como objeto de deseo,
promoviendo la ignorancia haciéndose ver valorada por juicios superficiales.
Esto, en contra del esfuerzo que ostentamos en la lucha las mujeres día con
día, trabajando, conservando nuestro valor como género y al mismo tiempo
abriendo puertas para un territorio de competitividad intelectual igualitaria,
definiría incongruente el voto hacia estos discursos. Sin embargo, el discurso
de un equipo de trabajo que representa la izquierda; con Marcelo Ebrard: Jefe de gobierno actual del DF donde las mujeres son libres de pensar y decidir sobre
su cuerpo y su mente, donde la diversidad sexual es respetada, donde vivimos
con mayor seguridad que en cualquier otro estado del país, a pesar de que
concentramos la mayor densidad de población, donde existen más mujeres cuyos
salarios son competitivos con los de los hombres, donde hay más mujeres
estudiando… Será el secretario de Gobernación. Raquel Sosa Eliziaga, doctora en
Historia… y otras mujeres de renombre intelectual en su gabinete, mujeres con
fuerza, con capacidad de hacer las cosas, me llevan a razonar mi voto más que
por un candidato, por un proyecto para el país.
Les
adjunto dos videos, el primero es una conversación entre mujeres admirables.
Todas intelectuales de alto nivel, ejemplos de mujer:
Laura
Esquivel: Escritora.
Elena
Poniatowska: Escritora.
Jesusa
Rodríguez: Escritora Teatral, Directora de cine, Actriz independiente.
Beatriz
Gutierrez Muller: Doctora en Historia. Investigadora de la Universidad
Iberoamericana. Esposa de López Obrador.
En el
segundo se expone el proyecto de nación de la izquierda mexicana postulada.