jueves, 7 de noviembre de 2013

DE AMIGOS Y GARRAS

Tengo un mejor amigo, siempre que nos vemos me anima y me regala cariño, nunca condiciona su aprecio y me hace reír con facilidad. A veces me pregunto que está pensando cuando me mira de cierta manera. Me gusta pensar que es un lector asiduo pero no le gusta presumir… Siempre está contento y disfruta emocionarse con cosas que normalmente doy por sentado; para él todo es un pretexto para ser feliz: la comida, el viento en la cara, el sol, un espejo de agua, una pequeña caricia, árboles y flores,  tierra, lluvia ¡lodo! y uff… el pasto.
Quisiera ser como él y convertir la felicidad en un estado permanente; tomar agua de la llave sin preocuparme, saludar a las personas en la calle como si todos nos reconociéramos en el otro, sonreír ante cualquier pretexto, recostarme en un campo de árboles y flores o prestar atención al aroma de las cosas… Quisiera ser más como mi amigo.
A veces me siento triste, en ocasiones me deprimo por las noticias, el deterioro del país que me vio nacer, la pérdida de un amigo o simplemente porque tengo el corazón roto y entonces mi amigo me acompaña, me regala un espacio de consuelo y amor incondicional.
Pero lo mejor es que mi mejor amigo me ha enseñado a no esperar nada a cambio, lo quiero tanto y procuro su bienestar deseando sólo que pueda seguir siendo feliz como hasta ahora… así de sencilla es nuestra amistad. Y no sé qué haré cuando me falte.
Me dejó llamarle como quisiera y Jaco lo nombré… Duerme en una camita en el piso, me despierta a besos y se recuesta a mi lado donde quiera que lo lleve.
Me siento afortunada de haberle ofrecido un hogar cuando otros no lo quisieron. Pienso que somos más afortunados de la existencia de nuestros amigos los perros que ellos de la nuestra. Lo cierto es que los reproducimos, deformamos, maltratamos y abandonamos a nuestro antojo. Espero que un día escapen de las garras, la violencia y el desdén de los humanos que no hemos podido cohabitar con la naturaleza sin depredarla.
Espero que llegue el día en que dejen de ser una simple mercancía más porque creo que los amigos verdaderos nunca pueden ser comprados.


Hace casi ya dos semanas me encontré con un perro abandonado, traía un pedazo de cinturón como correa y estaba en los huesos. Como muchos perros, sufrió del desencanto de un humano que lo desechó.  No lo pensé mucho, sólo insistí hasta que dejó que me acercara. Es un perro grande y aun así me tenía miedo. Lo entiendo… nosotros nos sentimos igual cuando nos rompen el corazón.
Hasta el día de hoy me he hecho cargo de él, con los gastos y responsabilidades que el perrito implica. Ayer lo llevé al veterinario para su esterilización y lo sostuve mientras esperaba que la anestesia hiciera efecto, por un momento pensé cómo me sentiría yo si despertara de pronto con una extremidad ausente; sentí  horrible pero sabía que era necesario. Aunque creo que hay algo de injusticia en mutilarlos a ellos para protegerlos de los seres humanos que no sufren cuando los reproducen y abandonan.
En este proceso, me he percatado también de aquellos que defienden a los animales sólo en discurso, incluso de la hipocresía que permiten las redes sociales. Y cada día me avergüenzo más de mis amigos los humanos.


El perrito es grande de tamaño; café con leche… Cada día está mejor, quisiera poder ofrecerle lo que mi amigo Jaco tiene, pero desafortunadamente no tengo los recursos para hacerlo. Es un perro alegre a pesar de las circunstancias en que se encontraba, tiene mucha energía y es muy inteligente. Espero poder encontrarle un hogar que le permita hacer feliz a quienes le rodeen como mi Jaco me ha hecho a mí. 

lunes, 11 de marzo de 2013

7. Cuando todo cambia.


Cuando todo cambia.


Escribir se había vuelto una actividad complicada. Se terminaban las excusas; el dolor y la nostalgia desaparecían poco a poco. Parecía que no podía encontrar motivos para expresar las inquietudes de un alma perdida que iba hallándose entre las luces urbanas que en la noche se confunden con estrellas. Recuperar la fragilidad emocional del soñador se ha complicado con el tiempo: la fuerza de las cosas, la memoria de las decepciones y tristezas acumuladas han generado una inevitable resistencia al encuentro de esperanzas. La ficción de un amor nunca consumado proyectó un estado permanente de argucias auto complacidas; estado fallido para un poeta: ¡mediocridad sentimental!

Hasta que la soledad le alcanza nuevamente y vuelve a sí misma en ese proceso. “El Dasein es soledad porque ese es uno de los modos fundamentales de su ser. Su existencia lo separa del mundo. El hombre es soledad porque es nostalgia[1].” Así, vuelve la atención a los detalles en otrora ignorados. 

A través de la ventana, un ave postrada en el amanecer de una metrópoli que resplandece en las alturas canta y surgen estas palabras. Ahora la esperanza de un nuevo encuentro ha modificado el despertar de los nuevos días…




[1] Yañez Vilalta Adriana. “El tiempo y lo imaginario” Recordar es permanecer. FCE. México. P.24 

jueves, 31 de enero de 2013

Paréntesis de archivo


Combustiones

Quemaduras en la piel,
serán marcas de sol
o de furia incandescente,
fuego descontrolado,
pasión ardiente de muslos cansados.

Se obedece una tradición
de momentos olvidados;
construyendo caricias,
besos sin sentido,
todo basado en la costumbre,
del cuerpo que ahora inerte
produce aromas sin motivos.

Pero todos huirán sin saber
que por más intentos,
la pasión desbordada
es prisionera del amor.

Los labios que con deseo
se tornan indiferentes,
el cariño que con dolor
se vuelve inalcanzable.

Todo se torna azul en la memoria,
la espera de un nuevo encuentro
consume lo poco que queda,
rescata el primer momento
pero promete no ser el último.

..................................................

Con el deseo transformado
la pasión ha mutado,
añoranza de expresión,
cariño desenfrenado,
erotismo de aceptación,
todo se ha elevado
ha llegado a la fantasía:
se ha vuelto realidad.

Espera de algo nuevo,
imposible diferente
solo enteramente mejorado,
su esencia permanece
pero ahora enamorada
posee cierta inmunidad,
las quemaduras desaparecen,
nuevamente son marcas de vida
de algo que pudo ser,
nunca mejor que la ilusión,
calor que ahora reconoce
arde en sus entrañas.