jueves, 21 de octubre de 2010
5. Linear Momentum
Estos días he añorado tu presencia. Te invito a formar parte de mis sueños para llorar mientras duermo. En ellos regresamos a nuestra antigua casa, quizá con la esperanza de volverte a ver, pero todo es tan diferente: vacío y contradictorio. Sueño con lo ajeno y familiar; te siento en todos los rincones; en todos los espacios pero no logro encontrarte. Es el deseo de volver a nuestra antigua vida juntos.
Lapsus Memoriae
-Uno, dos, tres. Tun tun, tun. Tun tun, tun. Gotas de lluvia caen sobre el parabrisas, se observan lágrimas derramadas: sincronía. Una noche roja; carmín, se percibe cierto aire de intensidad. Quizá es por las luces de los automóviles que detenidos derraman colores en el muro contiguo al carril de alta velocidad. Solemne y estático permanece el vehículo en una vía rápida. (We are stardust, billion year old carbón. We are golden[1].)-
-¿Qué le diré a mis hijos? A estas alturas no puedo encontrar razones para explicar lo sucedido. Woolf diría que se ha marchado el poeta; eso lo sé. (Esta lúcida conciencia de amar a lo nunca visto y de esperar lo imprevisto; este caer sin llegar es la angustia de pensar que puesto que muero existo[2]). No he dormido bien, me duelen los ojos, empiezo a pensar que tendré que acostumbrarme a soñar contigo a diario.
Sigo sin entender la “normalidad” inscrita en mi deseo por besar tus labios. Al fin lo hice cuando te fuiste. Estabas en la cama, primero tomé tus pies con fuerza, gritaba, no soportaba la realidad de quedarnos solos.
A veces condeno mi razón y sentencio al inconsciente por el atropello de soñar que otros se van para que tú te quedes. Egoísmo absurdo; crimen quimérico: ¡Alivio de estantería!
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[1] Woodstock: Joni Mitchell.
[2] Décima muerte: Xavier Villaurrutia.
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